martes, 3 de mayo de 2011

El MAS y su crisis existencial

El Gobierno todavía mete miedo y es capaz de hacer mucho daño. Ese es el mensaje que insistentemente trata de enviar el régimen de Evo Morales a todos los que están convencidos de que su debilidad no es momentánea y que podría convertirse en un asunto crónico. Los sabuesos vestidos de jueces y fiscales han puesto en figurillas al empresario Samuel Doria Medina; el “caso terrorismo” y Marcelo Soza reciben la “bendición” del Fiscal General del Estado; Quintana vuelve a amedrentar a la Iglesia; un periodista muere en circunstancias misteriosas; salta un nuevo juicio contra el Gobernador del Beni; siguen las amenazas de nacionalización de varias minas; diseñan un plan mañoso y lleno de trampas para la elección de jueces y magistrados.

Mientras el régimen hace brotar sus venas con semejantes demostraciones de fuerza, también recurre a un gigantesco baño de multitudes en el estadio Hernando Siles, para hacer ver que no en todos los lugares rechiflan al Presidente y que sí hay sitios de donde no tiene que salir escapando y que no necesariamente están ubicados en algún recóndito rincón del territorio nacional, donde sigue contando sus viejas historias de indígenas mancos y cáscaras de naranja.

Ninguno de estos actos circenses, sin embargo, puede esconder la realidad por la que atraviesa este Gobierno, sumergido en una crisis existencial que lo tiene extraviado. El otro día, el Presidente tuvo que poner la cara en la inauguración de uno de los pocos pozos de gas descubiertos durante su gestión y para colmo, perforado por una compañía francesa, no por YPFB. En la ocasión insultó a los indígenas. Les dijo chantajistas, porque no dejan trabajar tranquilas a las empresas extranjeras. Alguien puede pensar que se trata de esquizofrenia, pues por otro lado, la cementera mexicana Chihuahua le pide al Presidente que respete las inversiones que tiene en firma Soboce y las mineras Glencore, de Suiza y Pan American Silver, de Canadá, parecen estar con los días contados en Bolivia, ante nueva arremetida nacionalizadora.

El Gobierno insulta despiadadamente a sus antiguos aliados de la COB, se burla de los jubilados, pero al mismo tiempo atiende el pedido de los trabajadores de eliminar el decreto 21060, no sin antes aclarar que serán respetadas las leyes del mercado y la iniciativa privada. El Presidente pide un referéndum que le permita usar las reservas internacionales e inmediatamente echa pie atrás. El discurso antiestadounidense calla momentáneamente, mientras se anuncia que Estados Unidos enviará 250 mil dólares para la erradicación de cultivos de coca ilegales en el Chapare.

Cambiar de discurso, buscar nuevos enemigos, tener que ceder ante las presiones está poniendo como loco a un Gobierno que les prometió Suiza a los bolivianos y que ahora pelea centavos con los mineros y los jubilados. Verse obligado a dejar a un lado la farra política y comenzar a hacer números y hablar de economía como lo hacían Goni o Tuto, son cosas que no figuraban en el libreto de Evo, más proclive a pintarle paraísos a la gente, a hablar de la Pachamama, de pollos y anécdotas de su pasado sufrido, por supuesto, también de sus enemigos de primera mano que ahora han sido reemplazados por otros que apenas han comenzado a pasarle factura por lo que les prometió. El día que el Gobierno no tenga más remedio que decirles la verdad, veremos de qué lado se pone el miedo.