lunes, 30 de mayo de 2011

La farsa y la realidad

Lo mismo que igual. Fue simplemente una farsa la promesa de hacer cambios sustanciales a la Ley del Régimen Electoral en lo relativo a la libertad de expresión. Se mantienen las restricciones al derecho a la información y lo que es peor, se institucionaliza la censura previa en Bolivia, ya que los periodistas que pretendan entrevistar a los candidatos a ocupar cargos en el Órgano Judicial, deberán mandar antes su cuestionario para que algún funcionario del Tribunal Supremo Electoral, es decir, del régimen, lo tachonee a su antojo. Los operadores del Gobierno del MAS le han agarrado terror a la prensa, porque están convencidos que la comunicación libre tiene más poder del que realmente tiene. Ellos creen, por ejemplo, que los medios poseen la capacidad de hacer quedar de burros a los que son inteligentes y viceversa. No quieren sobreexponer a “sus” candidatos a jueces y magistrados, porque tienen miedo a esas distorsiones, como si la gente fuera tonta y no pudiera darse cuenta con una simple entrevista, quién es quién y para quién juega. De la misma forma están convencidos que la propaganda tiene la virtud de reemplazar a la realidad. Y así están gobernando, a puro spots, jingles y transmisiones en vivo.