jueves, 28 de junio de 2012

Cinco días sin "pacos"

El motín policial ha sido una excelente oportunidad para que los ciudadanos de este país podamos mirarnos al espejo y ver más allá de la imagen superficial, tratando de llegar a la esencia de nuestro problema: nuestra mentalidad. 

Con mucha razón, la Policía es una de las instituciones más desprestigiadas de la sociedad boliviana. Todos la critican, sobre todo por los altos índices de corrupción. Cinco días sin los señores verde olivo era como para que la ciudadanía demuestre que es mejor que los satanizados “pacos”. 

Lunes 8:30 am. El tráfico es un caos en todas las rotondas, pese a que los semáforos deberían ser suficiente garantía de orden y respeto a las normas de tránsito. Todos quieren pasar primero, se cruzan y luego quieren solucionarlo a bocinazos. “Cómo extraño a los policías de Tránsito”, habrán dicho muchos agobiados conductores.

La supuesta falta de eficiencia policial ha provocado el florecimiento de la “industria” de la seguridad privada, cuyos propietarios son precisamente los mismos policías que tienen sus propios mecanismos para alimentar el sector. Pese al inmenso ejército de guardias privados que funciona en todas las ciudades de Bolivia, los bancos decidieron interrumpir sus actividades por el temor a los asaltos y corrió el rumor de que los surtidores harían lo mismo, lo que ocasionó un verdadero “motín” en las gasolineras.

Toda sociedad tiene la Policía que se merece y lo hemos comprobado con mucha pena estos días. Mientras que en Bélgica (Europa) estuvieron más de un año sin Gobierno y sin presidente y no pasó nada, en Bolivia los ciudadanos hemos demostrado que somos nosotros mismos los completos responsables de todo lo que nos ocurre. Echarle la culpa de todo a un triste “paco” también forma parte de nuestra paupérrima mentalidad.