domingo, 3 de junio de 2012

Cotudos somos...

La política cocalera del Gobierno ha sido objeto de algunas críticas porque justo en el momento de erradicar una hectárea, hay otras diez que se están sembrando en otro lado, por ejemplo en el TIPNIS y demás parques nacionales. Lo mismo parece estar pasando con las fábricas de cocaína, con el agravante de que los “pichicateros” no tienen necesidad buscarse otro sitio para instalar sus campamentos. Hace poco menos de un año fueron destruidas más de cien fábricas de cocaína en la zona de San Germán, en inmediaciones de Yapacaní, donde supuestamente la Policía tomó el control del lugar. La Fuerza Especial de Lucha contra el Narcotráfico nos acaba de sorprender a todos con un megaoperativo militar en el mismo lugar, donde han destruido casi 150 fábricas de droga, todas nuevas y en pleno funcionamiento. Es obvio que hay algo que no está funcionando bien aquí, pues además tanto aquella vez como en esta ocasión, no se han producido detenciones. Nadie es tan tonto como para morderse la cola. Lo más probable es que la política cocalera se está replicando a toda la cadena productiva de la hoja sagrada. De otra manera no podría prosperar la industria.