domingo, 17 de junio de 2012

Todas las manos

Un día después de que sus colegas diputados, que interpelaron al polémico magistrado Gualberto, dijeran que leer la coca tiene respaldo constitucional, el parlamentario oficialista Raúl Altamirano ha dicho que el “exceso de democracia le hace mal al país”, por lo que sugiere una dosis mayor de “mano dura”, aunque no ha llegado al extremo de recomendar la horca para los opositores, como lo hizo el gobernador paceño, César Cocarico. Altamirano dice que “como Gobierno no se puede permitir que esa gente (indígenas del Tipnis) sigan marchando”, declaración que complementó con una cereza: “no porque nosotros hemos hecho marchas todo el mundo va a marchar”. El diputado dice que el presidente Morales “ha entrado para poner orden”, premisa que seguramente fue la que se impuso aquel fatídico 25 de septiembre en Chaparina, tras lo cual, ninguna autoridad del Gobierno quiso admitir la autoría de la orden que dio paso a la salvaje represión de los indígenas. Si Altamirano quiere meter palo, que él mismo dé la orden, para saber después quién debe asumir la responsabilidad. De lo contrario, tal vez pueda convencer a sus jefes de no esconder la mano tras arrojar la piedra. Lo mejor, sin embargo, es que prueben con otros métodos o al menos combinar “mano dura” con “mano limpia” y sobre todo con “mano eficiente”.