sábado, 23 de junio de 2012

Cuestión de protocolo

Dicen las malas lenguas que ha comenzado a cundir el pánico en las embajadas instaladas en la ciudad de La Paz, después del golpe que dio el senador Róger Pinto en la representación diplomática brasileña, cuya repercusión fue aún mayor, gracias a las chambonadas de la diplomacia nacional. El martes pasado, tres legisladores de la oposición, Carmen Eva González, María Elena Méndez y Adrián Oliva, instalaron una vigilia en la sede del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), en La Paz en demanda de acciones de los organismos internacionales en contra de la persecución política que ejecuta el Gobierno en el país. La primera reacción no ha sido muy auspiciosa, pues el representante de la ONU, Denis Racicot se negó a recibir a los parlamentarios y posteriormente, los familiares de estos denunciaron que los encargados de la oficina no les permitían ingresar con alimentos y equipos de comunicación. En reiteradas ocasiones, Racicot ha sido denunciado por una presunta actitud complaciente con el régimen boliviano. La ACNUDH señala que el procedimiento empleado por los parlamentarios "no es el adecuado para canalizar sus preocupaciones" y "hace un llamado a todos los involucrados a actuar con responsabilidad y respeto por las normas y protocolos" de la Organización.