viernes, 8 de junio de 2012

Nadie me quita lo silbao

El que creyó que silbando y abucheando a los chilenos en la cumbre de
la OEA ayudaría al país a avanzar en el tema marítimo, se equivocó de
cabo a rabo. En silencio y ausente de las silbatinas que organizó el
Gobierno para hacer ver al mundo lo machos que somos, la diplomacia de Chile le
ha vuelto a dar una tremenda paliza a Bolivia, tal como ha sucedido en
toda la historia desde 1879. Bolivia no consiguió que la OEA ratifique
la resolución de 1979 que declaraba al reclamo boliviano ante Chile
como “asunto hemisférico”. En lugar de eso, el organismo internacional
instó a los países en conflicto a buscar el diálogo bilateral como
única forma de atender el diferendo, en el que por lo visto, nadie más
tendrá que meterse. El que tuvo que meterse el rabo entre las piernas
después de la pretendida humillación a los chilenos, ha sido el
canciller David Choquehuanca, quien casi en tono de ruego, le ha
pedido a Chile revisar el tratado de 1904, mediante el cual, el Estado
andinocentrista de Bolivia renunció voluntariamente a la salida al
mar. Ahora Chile es el que ríe de último y se escuda más que
nunca en ese tratado.