domingo, 10 de junio de 2012

¿Quién manda en Santa Cruz?

¿Quién manda en el Concejo Municipal de Santa Cruz? La respuesta poco importa si mañana puede ocurrir lo mismo que ha sucedido en La Guardia, Warnes o Buena Vista, donde se ha perdido toda noción de decencia y respeto a la ciudadanía y por encima de las leyes y la ética, se agarran a las patadas, se apela al transfugio descarado, se cambian y se derrocan autoridades con una facilidad que solo la desvergüenza puede permitir.

Lo del jueves pasado ha sido la señal más clara de que la conducta de los políticos tiende a empeorar en el país, cuando precisamente era uno de los aspectos más criticados por la población y que motivaron la ruptura con el sistema tradicional para dar paso a los “asistémicos”. Hasta ahora el “remedio” no tiene miras de superar las viejas dolencias de nuestra política y que originan el atraso y la corrupción generalizados.

Pese a que de la boca para afuera se dice lo contrario y algunos concejales camaleónicos no paran de repetir mensajes de piedad religiosa, todo indica que las oscuras maniobras empezaron cuando se convocó a la sesión para elegir la directiva del Concejo en un día feriado, cuando los ojos de la población, la prensa y la opinión pública están enfocados en los actos litúrgicos de la festividad de Corpus Christi o se han relajado para entregarse al descanso. Eso desde ya es una falta de respeto hacia todos, puesto que desnuda la persistente intencionalidad de los líderes de hacer las cosas entre gallos y medianoche, de espaldas a la gente y con el único fin de acaparar el poder a cualquier costo.

Al parecer, las cosas no salieron como estaban planificadas por un sector del Concejo y todo se resolvió en el plano de los empujones y de las pulseadas entre dos bandos que mantienen en ascuas y bajo claras señales de inmovilización a la Alcaldía cruceña, donde la repartija de pegas y de contratos ha cobrado mayor prioridad sobre las obras y el trazado de un rumbo a esta ciudad que necesita respuestas urgentes en todos los ámbitos, especialmente el transporte, la seguridad, el ordenamiento del tráfico y el abastecimiento.

Más allá de quién se imponga en el Concejo Municipal, la pregunta que todos se hacen es ¿hasta dónde llegarán las acciones abusivas que se han ensañado contra esta ciudad y esta región? Ya no molesta la invasión de la montonera atropelladora ni las acciones arbitrarias de ciertos elementos que se enseñorean en nuestro medio, sino la apatía y complacencia de los cuadros dirigenciales de Santa Cruz, que dicen estar al servicio de los intereses del departamento pero que más bien lucen amedrentados o de lo contrario pueden estar usufructuando de este lamentable estado de cosas.

De la actitud que asuma la ciudadanía y sus líderes dependerá que la situación en Santa Cruz empeore. Las fuerzas dominantes en el país están buscando que se rompa el pacto social que ha permitido que esta región asuma el liderazgo en el campo económico y del desarrollo humano en el país. La hegemonía política le ha estado dando fuertes zarpazos a la estructura productiva departamental y obviamente pretende derrumbar su andamiaje institucional que le ha dado fuerza a este modelo. Resulta lamentable que los cruceños sean los primeros en perder el rumbo y terminen siendo devorados por el fracaso y la inviabilidad que hace mucho hizo perder la esperanza a muchos bolivianos.

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