jueves, 17 de noviembre de 2011

El Gobierno de lo “intangible”

Intangible significa dos cosas: “intocable” y también “abstracto” o “irreal”. El Gobierno no podía haber hallado una palabrita más ambigua para tratar de engañar a la población y lamentablemente lo está haciendo con casi todo. Si hasta el tremendo “anulazo” del 16 de octubre lo ha convertido en un triunfo etéreo, abstracto, del que ni siquiera el Tribunal Supremo Electoral se atreve a hablar y menos confirmar los resultados. Los obispos de Bolivia han pedido enfáticamente que se respete la verdad y que se den a conocer los números reales de la elección judicial. Pero las autoridades se ríen.

El Gobierno trata de usar este concepto para colocar al parque Isidoro-Sécure en una supuesta situación de inalterabilidad, en algo intocable, incluso para los indígenas que habitan esa reserva natural, mientras los cocaleros y los narcotraficantes hacen de las suyas en el lugar, tal como lo han venido haciendo en los últimos años. En ese caso, lo ‘intangible” tiene que ver con una trampa escondida, una intención velada del régimen para hacer prevalecer su impostura. El pasado martes, el presidente Morales decía que la carretera por el Tipnis es un caso cerrado, pero al mismo tiempo, azuzaba a los indígenas a exigir la ruta que ha sido vetada por ley. El primer mandatario incita a la violencia y provoca a los que defendieron ese pulmón verde.

La responsabilidad por la paliza que le dieron a los indígenas se ha convertido también en una intangibilidad que nadie está dispuesto a esclarecer. El vicepresidente García Linera dice conocer al que dio la orden, pero prefiere mantenerlo en el ámbito de lo abstracto, de lo incorpóreo.

Hay apagones todos los días. La gente los sufre, son reales, los productores industriales sufren pérdidas millonarias, pero el Gobierno prefiere acusar a un sector invisible, que no se puede tocar, los famosos “infiltrados”, un sector que viene ocasionando graves problemas al país, pero que hasta ahora nadie ha visto. El presidente los conoce; ya los ha identificado y los ha acusado de mentirosos. Conviene que los presente y los expulse de las empresas generadoras de electricidad, para dar paso a los eficientes patriotas que le van a decir la verdad y van a encontrar las soluciones.

El ministro de Economía y Finanzas, Luis Arce Catacora, aquel que promete hacer magia con el presupuesto del 2012, ha dicho que el país no necesita de las preferencias arancelarias de la ATPDEA para exportar a Estados Unidos. Asegura, con cifras que nadie ha podido ver todavía, que Bolivia ha incrementado el comercio exterior con el mercado norteamericano sin necesidad de las ventajas. Por otro lado, los productores textileros, que son los que sufren los inconvenientes por la inseguridad económica que reina en el país desde hace seis años, dicen que sus actividades han caído en un 70 por ciento desde que se suspendieron tales preferencias.
¿O es que ahora también hay una economía intangible, que no se puede ver, sólo imaginar, producto de un acto ilusionista? Tan etéreo como el Gasolinazo del que habló el presidente Morales el otro día y que todos salieron a desmentir, pero que en la economía real ya causó estragos, con actos de especulación, temor en la población, ocultamiento y otras cosas tan reales, que parecen escapar a este régimen surrealista y lleno de reveses. Los más cansados por todo esto parecen ser los indígenas del Tipnis. Ellos han amenazado con un revocatorio.